
WASHINGTON.- El gobierno de Barack Obama empezó ayer lunes a delinear su prometida política medioambiental con la designación de un experto para asuntos de cambio climático y nuevas medidas que buscan reducir las emisiones de gases contaminantes en Estados Unidos.
“Estados Unidos no será rehén de recursos cada vez más limitados, de regímenes hostiles y del calentamiento del planeta”, dijo Obama en una ceremonia en la Casa Blanca.
“No nos quedaremos de brazos cruzados sólo porque actuar es difícil. Es el momento de tomar las decisiones difíciles”.
Las iniciativas anunciadas ayerson un nuevo cuestionamiento a las políticas del gobierno anterior. En ese sentido, Obama destacó que no sólo lo impulsa la lucha contra el calentamiento global: también espera reducir la dependencia energética de Estados Unidos de recursos provenientes de regiones conflictivas del mundo, y crear nuevos empleos.
La ruptura con las políticas medioambientales del ex presidente George W. Bush, muy esperada por buena parte de la comunidad internacional, se concretó ayer con la nominación de un delegado a cargo del tema del calentamiento global.
La secretaria de Estado Hillary Clinton nombró para este fin a Todd Stern, quien fuera asesor presidencial de 1993 a 1998, durante la gestión de su esposo, Bill Clinton.
Protocolo de KyotoStern tuvo además un importante papel en las negociaciones del Protocolo de Kyoto, de 1997 a 1999, según un funcionario del Departamento de Estado. “Con la nominación de un delegado especial, enviamos el mensaje inequívoco de que Estados Unidos será enérgico, determinado, estratégico y serio en la respuesta al cambio climático y a un problema vinculado: la propia energía”, declaró la nueva jefa de la diplomacia estadounidense.
Obama firmó, a menos de una semana de su investidura, los primeros documentos relativos a la energía y el medio ambiente, para estimular el desarrollo de vehículos que consuman menos combustible y para reducir la dependencia energética del exterior.
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