Los sobrevivientes relatan el caos, la desesperación y el pánico al no poder
escapar por puertas trancadas o muy estrechas. Con la ayuda de pesados
martillos, los rescatistas abrieron brechas en el muro para poder liberar a más
personas .
“Fue un horror. Perdí a un amigo muy cercano. Las salidas de emergencia eran
insuficientes”, dijo el joven dentista Mattheus Bortolotto al canal de
televisión Band News. “Una chica murió en mis brazos. Sentí cómo su corazón
dejaba de latir. Sólo había visto eso en el cine”, relató .
“Las barreras metálicas utilizadas para organizar las filas de espera
bloquearon la evacuación. Las personas se entrechocaban, caían (...) Los que
estaban en el fondo de la discoteca quedaron atrapados”, añadió .
El fuego se inició en la madrugada de ayer domingo, hacia las 02h00 (04h00
GMT), luego de que un integrante de una banda musical que tocaba en el escenario
lanzara una bengala, según los bomberos y testimonios. El incendio fue
controlado recién cinco horas después .
Al inicio del incendio agentes de seguridad man- EFE tuvieron la puerta
cerrada para intentar que las personas pagaran sus consumiciones antes de salir,
dijeron testigos. “Gritamos ‘fuego, fuego’, pero el (encargado de) seguridad
abrió los brazos para mantener la puerta cerrada. Unos cinco o seis derribaron
al de seguridad y tiraron la puerta abajo. Era la única salida”, dijo Murilo de
Toledo, estudiante de medicina de 26 años, otro sobreviviente .
Una vez fuera, el joven quiso ayudar a sus amigos. “El fuego era muy fuerte, quemaba y sofocaba, no podíamos entrar. Agarrábamos
a quien podíamos y lo tirábamos hacia afuera”...
LA PRESIDENTE APOYA A SU GENTE
La conmoción llevó a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, a abandonar la cumbre de la Celac-UE, que se celebraba en Santiago de Chile, para dirigirse a Santa María, donde visitó el hospital de la Caridade, y el Centro Deportivo Municipal, improvisado como depósito de cadáveres. Rousseff declaró tres días de duelo nacional y puso a disposición de las autoridades locales toda la ayuda que sea necesaria para atender a los heridos y a los familiares. De todos los golpeados por esta tragedia.
La conmoción llevó a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, a abandonar la cumbre de la Celac-UE, que se celebraba en Santiago de Chile, para dirigirse a Santa María, donde visitó el hospital de la Caridade, y el Centro Deportivo Municipal, improvisado como depósito de cadáveres. Rousseff declaró tres días de duelo nacional y puso a disposición de las autoridades locales toda la ayuda que sea necesaria para atender a los heridos y a los familiares. De todos los golpeados por esta tragedia.

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