Ciudad del Vaticano, (EFE).- El papa Francisco presidió hoy la solemne Vigilia Pascual, una de las liturgias más antiguas de la Iglesia Católica, en la que bautizó a diez personas de diferentes países y en la que, durante su homilía, invitó a los fieles a llevar "el fuego" de Cristo a todos los extremos de la Tierra.
"Es necesario volver a ver a Jesús resucitado y convertirse en testigos de su resurrección. No es un volver atrás, no es una nostalgia. Es regresar al primer amor para recibir el fuego que Jesús ha encendido en el mundo y llevarlo a todos los extremos de la tierra", explicó.
Asimismo, el papa instó a los congregados a volver a "Galilea" para renovar, así, su fe mediante el recuerdo del sacrificio de Cristo.
En este sentido, el papa subrayó que regresar a Galilea -renovar la fe- "tiene un significado bonito" porque significa "sacar energías nuevas de la raíz de nuestra fe y de nuestra experiencia cristiana".
Esta Vigilia Pascual, en la que la cristiandad vela por el tránsito de Cristo de la muerte a la resurrección, comenzó con una basílica de San Pedro completamente en penumbra, mientras en el exterior se desataba una fuerte tormenta.
El rito se divide en tres partes fundamentales: la celebración del fuego, la Liturgia de la Palabra y la Liturgia Bautismal.
Por petición del pontífice, el inicio de esta solemne y sugestiva ceremonia se adelantó a las 20.30 hora local (18.30 GMT) y comenzó con la tradicional bendición del fuego y la preparación del Cirio Pascual.
Durante la ceremonia, en la que se congregaron 5.000 fieles, las campanas de la basílica rompieron su silencio después de los cuarenta días de Cuaresma para celebrar la Pascua, al tiempo que, en el interior, se entonaba el "Gloria".
Después de tres horas, el pontífice salió de la basílica vaticana apoyado en su báculo y arropado por el aplauso de todos los fieles congregados.
Mañana por la mañana, la plaza de San Pedro se engalanará para acoger la ceremonia del Domingo de Resurrección, que pone fin a esta Semana Santa, la segunda de Bergoglio sobre la silla del Apóstol Pedro.
En ella, el pontífice leerá su Mensaje Pascual y, al mediodía y desde la logia central del templo, impartirá la tradicional bendición "Urbi et Orbi". EFE
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