La queja de las familias afectadas se basa en que a un año y medio de que el presidente de la República, Leonel Fernández, ordenara asistirlos, solo los ganaderos recibieron la condonación de sus deudas y a algunos de los afectados les han llegado varias funditas del Plan Social de la Presidencia.
El presidente de la República ordenó asistir a los afectados por las inundaciones del lago Enriquillo el día 10 de marzo del año 2009.
"A nosotros nos aprobaron esas tierras, pero no han hecho nada. Ellos no han puesto en su justa dimensión este problema”, dijo Domingo Nova Félix, al momento de señalar una zona profunda del lago donde hace meses tenía yuca y batata en producción.
“Que nos traigan comida que aquí no hay vida. Aquí llega un chin de comida a veces. También queremos que nos faciliten yolas seguras, mayas para la pesca. Que nos construya un proyecto de vivienda que hay familia que viven en condiciones infrahumanas, pero que no se olvide de las tierras que nos prometió equipadas con bombas de agua para la siembra”, agregó Nova Félix.
En cada una de las localidades visitadas en “La vuelta del lago”, las familias entrevistadas informaron que hace meses que no ven a ningún representante del gobierno por esos predios.
“Ellos vinieron unas cuantas veces y nos hicieron mucho allante. A nosotros no nos han mirado más. Nos han dado con la punta de los pies”, dijo Alcibiades Carvajal Soto.
El gobierno había prometido reubicar las familias en terrenos del Instituto Agrario Dominicano (IAD) afectados tanto por las crecidas del lago Enriquillo y la laguna del Cabral.
Los terrenos dispuestos están ubicados en quince localidades rurales de las provincias citadas, según lo destaca el informe que contiene las siete propuestas elaboradas por una comisión de funcionarios que visitó la zona y que fue escogida por el presidente Leonel Fernández.
Mientras tanto, el lago Azuei tampoco ha parado de crecer hacia territorio dominicano y sus aguas se encuentran aproximadamente a medio kilómetro de la bomba Isla del municipio Jimaní.
Mientras que las tiendas del mercado fronterizo han sido desplazadas casi en su totalidad por sus aguas que también casi se tragan la carretera que une a ambas naciones.
Para evitar que el tránsito entre la República Dominicana y Haití quede cerrado por completo, las autoridades de la zona permanentemente rellenan con caliche la vía, siempre que el lago la alcanza.
Esto ha provocado que la verja divisoria de la frontera, haya quedado literalmente sepultada en el caliche, a la altura de un niño de cuatro años.
Frente al crecimiento de este lago, los habitantes de Jimaní esperan que las autoridades dominicanas definan un plan de acción.
Dijeron que el lago sigue su avance, situación que les preocupa, porque temen que inunde el municipio.
Habitantes de las provincias Bahoruco e Independencia informaron que numerosas comunidades han quedado literalmente aisladas por el avance de las aguas de ambos lagos.
En ese sentido esperan que las autodades les dé facilidades para la adquisición de pequeñas embarcaciones para establecer un sistema de transporte acuático que les permita trasladarse con mayor facilidad.
En cada una de las localidades visitadas en “La vuelta del lago”, las familias entrevistadas informaron que hace meses que no ven a ningún representante del gobierno por esos predios.
“Ellos vinieron unas cuantas veces y nos hicieron mucho allante. A nosotros no nos han mirado más. Nos han dado con la punta de los pies”, dijo Alcibiades Carvajal Soto.
El gobierno había prometido reubicar las familias en terrenos del Instituto Agrario Dominicano (IAD) afectados tanto por las crecidas del lago Enriquillo y la laguna del Cabral.
Los terrenos dispuestos están ubicados en quince localidades rurales de las provincias citadas, según lo destaca el informe que contiene las siete propuestas elaboradas por una comisión de funcionarios que visitó la zona y que fue escogida por el presidente Leonel Fernández.
Mientras tanto, el lago Azuei tampoco ha parado de crecer hacia territorio dominicano y sus aguas se encuentran aproximadamente a medio kilómetro de la bomba Isla del municipio Jimaní.
Mientras que las tiendas del mercado fronterizo han sido desplazadas casi en su totalidad por sus aguas que también casi se tragan la carretera que une a ambas naciones.
Para evitar que el tránsito entre la República Dominicana y Haití quede cerrado por completo, las autoridades de la zona permanentemente rellenan con caliche la vía, siempre que el lago la alcanza.
Esto ha provocado que la verja divisoria de la frontera, haya quedado literalmente sepultada en el caliche, a la altura de un niño de cuatro años.
Frente al crecimiento de este lago, los habitantes de Jimaní esperan que las autoridades dominicanas definan un plan de acción.
Dijeron que el lago sigue su avance, situación que les preocupa, porque temen que inunde el municipio.
Habitantes de las provincias Bahoruco e Independencia informaron que numerosas comunidades han quedado literalmente aisladas por el avance de las aguas de ambos lagos.
En ese sentido esperan que las autodades les dé facilidades para la adquisición de pequeñas embarcaciones para establecer un sistema de transporte acuático que les permita trasladarse con mayor facilidad.
El mayor daño se registra en Las Baitoas, pero señaló los pobladores del distrito municipal Vengan a Ver y el resto de las localidades que conforman “La vuelta del lago” como Las Clavellinas, Los Arroyos, La Descubierta, Postrer Río, Boca de Cachón, Villa Jaragua, entre otras, comparten las mismas penurias.
Datos tomados del Lístin Diario.
Datos tomados del Lístin Diario.
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