A las ocho de la tarde de hoy -como decidió él mismo cuando el pasado 11 de
febrero anunció que renunciaba al papado porque, debido a su avanzada edad, ya
no tiene "fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino"- dejó de ser
el líder espiritual de los más de 1.200 millones de católicos del mundo.
No ha habido ceremonia especial, ya que como establece el Código de Derecho
Canónico lo único que hace falta es que el papa renuncie en plenas facultades
mentales y lo haga presente ante los cardenales, lo que había hecho ya el pasado
11 de febrero.
La única señal visible que anunció que Benedicto XVI ya no era papa fue el
momento en el que se escuchó en el reloj de palacio las campanadas de las ocho
de la tarde e inmediatamente la Guardia Suiza cerró la puerta del palacio de
Castel Gandolfo, dando por concluido su servicio al papa Ratzinger y abandonando
el lugar.
A partir de ese momento, la seguridad de Ratzinger está garantizada por la
Gendarmería Vaticana.
Inmediatamente ha dado comienzo la Sede Vacante, el interregno que va desde
que fallece o renuncia un papa y se elige el sucesor.
El papa Ratzinger abandonó hoy el Vaticano tres horas antes de dejar de ser
pontífice y se trasladó a la residencia de verano de Castel Gandolfo, a unos 30
kilómetros al sur de Roma.
Benedicto XVI permanecerá en Castel Gandolfo hasta que estén acabadas las
obras de restauración del convento de monjas de clausura existente dentro del
Vaticano, donde vivirá.
Le acompañan en su nueva residencia sus dos secretarios -el prefecto de la
Casa Pontificia, el arzobispo Georg Ganswein, y Alfred Xuereb- y las cuatro
seglares consagradas que le ayudan, la llamada "familia pontificia".
Ratzinger se ha llevado a Castel Gandolfo documentos y apuntes privados,
mientras que los del pontificado y los de la época en que fue prefecto de la
Congregación para la Doctrina de la Fe quedarán en el Vaticano para ser
archivados.
Benedicto XVI seguirá llamándose Su Santidad y tendrá el título de "papa
emérito" o "Romano Pontífice emérito", vestirá sotana blanca, sin esclavina, y
calzará zapatos marrones.
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