Obama habló ante la prensa en la Casa Blanca tras una reunión a
puerta cerrada con los líderes demócratas y republicanos en el Congreso que
terminó sin un acuerdo para evitar esos recortes, valorados en más de 85.000
millones de dólares y que se aplicarán paulatinamente en los próximos meses.
"No todo el mundo va a sentir el dolor de los recortes de inmediato,
pero el dolor será real. A partir de la próxima semana muchas familias de clase
media verán sus vidas perturbadas de una manera significativa", sostuvo
Obama.
El presidente culpó a los republicanos en el Congreso de la
inevitabilidad de los recortes "arbitrarios", mientras éstos insistieron en que
no van a apoyar los nuevos aumentos impositivos que reclama el Gobierno.
"Esto no es una victoria para nadie. Es una pérdida para todo el
pueblo estadounidense", enfatizó Obama sobre la aplicación de los recortes,
pactados en el Congreso en 2011 entre demócratas y republicanos para forzar un
pacto de largo alcance sobre la reducción del elevado déficit público -superior
al 8 % en 2012- que aún no ha llegado.
El presidente Obama y la Casa Blanca lanzaron hace unos días una
campaña para alertar del impacto de los recortes con advertencias de que habrá
problemas en el tráfico aéreo, bajas forzosas para muchos empleados federales y
mermas en servicios vinculados a la educación y la seguridad nacional.
Entre los grupos más perjudicados por las reducciones
presupuestarias que sufrirán algunos programas gubernamentales están los
hispanos, que tienen tasas de desempleo y pobreza superiores a la media.
Unos 70.000 preescolares dejarán de beneficiarse del programa "Head
Start" y de ellos una tercera parte son hispanos, de acuerdo con el Consejo
Nacional de La Raza (NCLR).
Además, 1,2 millones de estudiantes de bajos ingresos dejarán de
recibir ayudas para lectura y matemáticas, lo que afectará al 37 % de hispanos
que asiste a escuelas para niños pobres.
De acuerdo con el Centro para el Progreso estadounidense, los
recortes que se apliquen a los beneficios por desempleo tendrán un gran impacto
en los latinos, que tienen una tasa de desempleo (del 9,7 %) superior al
promedio nacional (7,9 %).
Una reciente encuesta de Latino Decisions mostró que una mayoría de
los hispanos está a favor de reducir el déficit a través de una combinación de
recortes de gasto con un aumento de impuestos a los más ricos, lo que coincide
con el enfoque defendido por Obama.
El principal escollo de las negociaciones está precisamente en que
los republicanos consideran que el gasto del Gobierno es excesivo y hay que
recortarlo más, mientras los demócratas persiguen una reforma fiscal para
aumentar los ingresos del Estado a la que los conservadores se oponen.
"La discusión sobre los ingresos, en mi opinión, ha terminado. Se
trata de asumir el problema del gasto", explicó a los periodistas el presidente
de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, al término de la
reunión con Obama.
Boehner recordó que ya hubo una subida impositiva en enero, en
referencia al acuerdo logrado para aumentar la carga tributaria a los ingresos
superiores a los 400.000-450.000 dólares anuales dentro de las negociaciones que
evitaron el llamado "precipicio fiscal".
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