Bajando duro
Por Marcelino Sena
En las últimas
décadas en América Latina hemos visto cómo ha ido creciendo la cantidad de
presidentes de centro izquierda, en su mayoría, hombres y mujeres que por
convicción o herencia están comprometidos con el desarrollo social de los
países que gobiernan.
Estos tienen un
común denominador y es que, o han sido perseguidos y torturados por regímenes políticos
por sus participaciones en luchas sociales reivindicativas, o han sido atacados
verbalmente, inmisericordemente por sus adversarios políticos, corruptos y
entreguistas.
La actual
presidenta de Chile por ejemplo, Michelle Bachelet, es la hija de un general de
la Fuerza Aérea del país Suramericano que estuvo al lado de Salvador Allende y
que luego fue perseguido por el dictador Augusto Punochet. Esa persecución se
extendió a su esposa e hija, la Bachelet, quien fue interrogada y torturada por
los guardias de Pinochet.
Igual suerte
corrió durante su juventud la presidenta del Brasil, Dilma Rousseff, quien
desde los 16 años dio señales de rebeldía en las aulas donde cursaba la
secundaria. Rousseff fue apresada a los 22 años y confinada durante tres años
en una cárcel donde fue torturada de la manera más brutal posible.
Evos Morales y
Luis Ignacio Lula Da Silva (lula), el primero presidente actual de Bolivia y el
segundo ex presidente del Brasil y que sacó a más de 39 millones de personas de
la franja de la pobreza, fueron luchadores incansables en favor de grupos
minoritarios, por décadas marginados por gobiernos corruptos. Evos ha rescatado
la riqueza de su país, secuestrada por los tradicionales poderes fácticos,
fabricadores de pobreza en estos países de quinta.
Otros
presidentes de esas corrientes son Hugo Chávez y Rafael Correa, este último no
ha tenido una historia de persecución ni de lucha por reivindicaciones
sociales, pero por convicción se metió a esa corriente redentora y rescatadora
de las riquezas de sus países y puesta al servicio de los más necesitados.
En la República
Dominicana en cambio, los gobiernos cada vez más buscan la derecha como
ideología y cada vez más aumenta la inequidad social, la corrupción y por tanto
la pobreza.
Entonces me
pregunto que hubiese sido de nuestro país, si en vez de ser gobernado por décadas
por los perseguidores y dictadores, fuese gobernado por los que alguna vez
fueron perseguidos, torturados y marginados. Necesitamos un presidente con
compromiso social… soñar no cuesta nada.
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